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Merlot&Albariño

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Hace un par de días, aprovechando la visita de unos amigos decidimos salir a cenar al ilustre barrio de Santa Cruz. Nos habían comentado que uno de los bares de Puerta de la Carne acababa de reabrir, así que decidimos darle una oportunidad.

El sitio en cuestión se llama Merlot & Albariño, y está justo en la esquina con la calle Menendez Pelayo. Cuando llegamos había bastante gente en el interior, pese a lo cual nos recibieron, acomodaron y atendieron con presteza. Como por lo visto era la inauguración aquella misma noche, además de las croquetas de jamón y salmorejo que pedimos – que se notaba que eran caseras y estaban de muerte – nos sirvieron una tapa de carrillada y otra de albóndigas con parmesano.

De la primera debo decir que hacía mucho que no comía una carne así, el punto estaba perfecto y la salsa acompañaba muy bien. En cuanto a las albóndigas, yo no las comí porque soy intolerante a la lactosa, pero a mis acompañantes les parecieron bien. También comimos magret de pato, con mención especial a las patatas y al calabacín de la guarnición, que estaban bien buenas.
A la hora del postre pedimos un par de cosas para compartir. El pastel de almendra con crema de naranja me encantó, no así tanto la sopa de chocolate blanco con helado de fresa, ya que no me gusta mucho ese sabor de helado.

En cualquier caso, en general debo decir que la experiencia fue muy positiva, y que recomendaría el bar a cualquiera, y en especial a los amantes de la buena carne, que seguro que no saldrán defraudados. Es la mejor carne que he comido en Sevilla. También tienen extensa carta de vinos.
Fue algo caro pero por la calidad del producto lo valía. Dependiendo de lo que pidió cada uno nos costó entre 15 y 30€ por cabeza según los que quisieron vino o no.

Valoración: 


Post escrito por nuestra colaboradora Tina

Taberna Peregil

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Cualquier persona (sevillana o no) que lleve en Sevilla más de una semana conoce la Taberna Peregil. Yo soy una asidua porque trabajo cerca y es uno de los sitios de Mateos Gago más rancio, con solera y además barato, siempre una buena opción para tomarte un botellín fresquito o el típico vino de naranja.

El peregil no sólo tiene ese pequeñísimo local que todos conocemos sino el local contiguo, mucho más nuevo, grande y "normal" por decirlo así. Se agradece, ya que las mujeres si no, no podríamos ir al baño ya que el del local pequeño es sólo para hombres. Eso sí, el local "bueno" es más caro, incluso las bebidas son más caras. (Además existe el famoso bar de Santa Catalina, del que hablaremos en otra ocasión).

El Peregil (el grande) tiene una amplia carta de tapas y un día de relío de esos que ya llevábamos muchas horas e intuimos que nos quedaban algunas más decidimos pedir algo más que los montaditos o chacinas de siempre y probamos su variada carta.

Éramos unos cuantos los que estábamos por allí y teníamos hambre, decidimos pedir un flamenquín gigante y una ración de chipirones plancha.
Como podéis ver en la foto los platos son abundantes y muy bien servidos y los chipirones plancha en vez de la típica ensalada rancia traían como acompañamiento una buena ración de papas aliñas.

Tamién pedimos un buen plato de sus clásicos montaditos, en este caso variados. Mi favorito siempre es el de pringá, aunque el de queso y jamón o el de carne mechá se dejan comer la mar de bien. Si eres una persona de gustos fuertes también puedes optar por el de chorizo picante.

El Peregil tiene buenos precios y vinos muy fresquitos así como manzanillas y vinos andaluces, muchos más baratos que el resto de la calle. Mi recomendación es que si os apetece tasquita y cerveza bien fría o su famoso vino de naranja y no te importa estar de pie elijas el primero, el pequeñito de toda la vida. Si pretendes cenar bien, quieres comer algo un poco más elaborado y necesitas de una mesa para estar sentada y relajarte entonces elijas el nuevo. El servicio es muy bueno en ambos, siendo más informal en el pequeño y formal en el segundo, donde además sirven en mesa. Lo bueno es que puedes cambiarte de uno a otro con facilidad ya que están a un par de metros ;) En resumen: Una tasca de toda la vida, con buena comida, muy bien situada y además donde siempre encuentras buen ambiente. Muy recomendado.

Valoración




El Pasaje

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Hace unos días tuve la suerte de poder probar los nuevos locales sevillanos con marca "El Pasaje", son tres, dos de ellos situados en la calle Pasaje de Vila y el tercero en la Plaza de Santa María la Blanca justo cuando sales de la calle Ximenez de Enciso.
Los tres locales son preciosos, estando prácticamente unidos los de Pasaje de Vila, con un pequeño patio al final en el que se está tranquilo, calentito y se puede fumar.
El local de Santa María la Blanca tiene terraza fuera con sus estufas y dentro puedes acomodarte en la amplia planta baja o en la planta alta, más pequeña pero también más silenciosa; como veis hay donde elegir, pero vamos a hablar de su carta que es lo que más nos interesa comentar.

En los tres la carta es muy similar y variada, tienen ensaladas de ceviche, con naranjas y sabores de mezcla, también carnes, pescados y quesos. Han sabido combinar de una buena manera la cocina de autor y más innovadora con los sabores y los ingredientes tradicionales.

No dejéis de probar el foie con requesón y manzana, ideal para empezar a abrir boca. También las tostas con sardinas maceradas y tomates...espectaculares.
Unas de las tapas estrella son las tortas de Inés Rosales con base de aguacate y naranja o la de pollo con salsa agridulce, interesante mezcla de sabor por el dulce de las tortas con los contrastes cítricos y agrios.
Me encantó el pulpo sobre rústica de patatas y el solomillo con salsa pesto, que estaba exquisito, fue extraña esta tapa porque nunca había probado pesto en carne, siempre que he tomado esta salsa ha sido con pasta y la sensación fue rara, pero creo que es el mejor pesto que he probado nunca.

El arroz negro con pollo tikamasala me gustó aunque lo encontré un pelín seco y las papas bravas están bien pero no es lo mejor que tienen.

Llénate con la comida y no pidas postres, a mi me sobraron y merece más la pena degustar las tapas saladas.
Si después de cenar o almorzar te apetece una copa este es tu local ya que uno de los del Pasaje Vila, el más antiguo y conocido por muchos, a cierta hora se "convierte" por decirlo así en un bar de copas, donde puedes tomarte un digestivo tras el festín.
Muy buena su selección de vinos, en particular los vinos andaluces, las dos veces que he ido he probado algunos y me quedo con el Olvera, de Umbrete.

Sin duda El Pasaje es una buena opción en el centro, si estás por la zona no lo dudes, ya que es bien conocido que en el Barrio Santa Cruz es difícil comer en un sitio con buena calidad y con buena relación calidad precio. Tanto me gustó que en dos semanas he ido dos veces.
De precio no es un local para comer por 8 euros, pero si por 15 y lo merece con creces.

Valoración:

Nota: Si queréis probar El Pasaje desde Navidad tienen una oferta muy interesante en colaboración con la empresa cultural Sevilla4Real. Se trata de una ruta por el centro y una cena con un menú de 5 platos, todo por un precio más que asequible. Un plan perfecto para una noche cualquiera ;)

L' Oca Giuliva

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Hace un tiempo que El Tapeador se puso en busca del mejor restaurante italiano de la ciudad. Como todos sabemos en Sevilla precisamente restaurantes italianos no faltan, pero buscábamos algo especial, más auténtico, más italiano que todos los demás.
Nos habían recomendado y habíamos leído en la red que en la súper turística calle Mateos Gago había uno llamado L' Oca Giuliva.

Para allá que nos dirigimos un poco desconfiados, ¿en una zona tan turística un local de tanta calidad como nos decían? lo dudábamos y debo confesar que nos equivocamos de todas todas.

L' Oca Giuliva es un pequeño local con una pequeñísima terraza en la acera y una decoración ambientada en el cine, limpia y bonita. El servicio es bueno, sin ser exquisito y la mayoría del personal no habla español como es debido, pero esto no nos resultó un problema, al fin y al cabo estábamos allí por la comida.

La carta es amplía y hay de todo: pizza, pasta, pasta fresca, antipasti, carne, pescado (una cosa que me encantó fue que tenían una sección de recomendaciones fuera de carta y también había bastante variedad)...pero queríamos probar lo más tradicional añadiéndole un toque especial a su vez: De entrante lo tuvimos claro desde el principio: ¡la tabla de quesos!
De plato principal yo me decidí por un plato de pasta fresca rellena "plagia e fieno alla boscaiola" con espinacas, nata champiñones, guisantes, bacon y parmesano. Mientras mi pareja se decidió por los "fagottini formaggio e pere alle noci e gorgozona, que quiere decir pasta llena de queso y pera con nueces y gorgonzola.

La tabla de quesos fue lo primero en llegar y tengo que decir a boca llena que ha sido la mejor tabla de quesos que he probado en toda mi vida, enorme, bien variada (al menos 7 tipos de quesos variados y algunos deconocidos para mi), con miel, mermelada y salsa balsámica, nueces, uvas...una delicia.
Tuvimos que pedir otra cesta de pan y picos y os digo que para dos es demasiado, luego casi no pudimos terminarnos la pasta,,,pero ¡Ay, lo que disfrutamos! de diez.

Los principales también estuvieron exquisitos aunque ya nos costó mucho comerlos, mi pasta era fresca y se notaba, los sabores suaves, la mezcla me gustó mucho aunque como suele pasar el bacon le daba un matiz demasiado salado para mi gusto.
La pasta con pera por otro lado nunca ha sido santa de mi devoción pero debo decir que la salsa estaba exquisita.

Por supuesto tras nuestra primera experiencia al poco tiempo decidimos volver a l'oca giuliva y fue si cabe mejor experiencia que la primera, en esta ocasión decidimos probar las pizzas, que son las típicas italianas (no gordas y con 15 ingredientes como estamos acostumbrados), me gustan finas y sabrosas y pedimos una "tonno"con atún y pimientos asados que hizo las delicias de los comensales, aunque estaba un pelín aceitosa por el atún, pero todo no puede ser perfecto...aunque está cerca.

De precio obviamente por la zona, el tipo de restaurante y la comida artesanal no es barato, pero tampoco es caro. No sé si a vosotros os pasa lo mismo pero cuando comes comida de calidad, te sacias y has recibido un buen trato no te cuesta pagar aunque el precio sea elevado. Por pareja con vino la cena sale a unos 25€ por cabeza, que para la calidad del restaurante está más que bien. Un consejo es que si sois dos podéis abaratar la cena pidiendo un entrante y un plato para compartir ya que todo es enorme. ¡Id, insensatos, iiiid!

Valoración:



Bodega Santa Cruz (Las Columnas)

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Bodega Santa Cruz (Las Columnas)-el-tapeador

Hoy vengo a hablaros de uno de los bares más conocidos y concurridos de nuestra ciudad. En la calle Mateos Gago, justo en frente de la Santa Catedral nos encontramos este antiguo bar concretamente en la esquina con la calle Rodrigo Caro, probablemente el más típico de la calle junto a El Perejil, hablamos del Bar Santa Cruz, por todos los sevillanos conocido como Las Columnas.

Nos encontramos en una calle llena de bares, aprovechando la zona turística la mayoría tienen las cartas en varios idiomas, los precios inflados y la calidad mermada. Las columnas no es un bar de delicatessen, pero al menos es sincero con sus tapas y sus precios, los habituales en nuestra ciudad.
Bodega Santa Cruz (Las Columnas)-el-tapeador

Últimamente la vida me ha llevado mucho por esta calle y casi siempre elijo las Columnas para tomarme unas cruzcampos fresquitas y algún que otro montadito de pringá (lo mejor de este bar) o una tapa de tortillitas de bacalao, tapa cada ves más difícil de encontrar en Sevilla y aun más difícil de encontrar bien cocinada y poco aceitosa, si paráis aquí probadlas.
Tienen amplía carta, todo de cocina mediterránea, la típica de las tabernas antiguas sevillanas. Mis recomendaciones cazón en adobo (otra tapa cada vez más complicada de encontrar bien cocinada), la tortilla al whisky (no es de mis preferidas pero es un clásico en este bar), costillitas o flamenquín de chorizo, por supuesto la clásica ensaladilla...

Una de las cosas que me gustan de este local es que pese a su situación no ha perdido esa "solera" de taberna antigua, el equipo es rancio, a veces más simpático y a veces menos aunque agradable en general, siguen apuntando las cuentas en la barra con esa tiza blanca húmeda y es autoservicio, así que la barra siempre está de lo más concurrida, uno de esos bares de los de siempre, pero en pleno barrio Santa Cruz.
Bodega Santa Cruz (Las Columnas)-el-tapeador

Por supuesto el baño es pequeño y de esos que tienen albero en el suelo como antaño, la decoración de las de "toa la vida" y el servicio rapidísimo. No dejéis de pasar por aquí si tenéis la oportunidad, mezclaros con los turistas y los sevillanos que conviven a diario en esta taberna, escuchad la tuna dando el coñazo la mayoría de las noches, tomaros una manzanilla o una cerveza bien fría en una de las mesas altas de fuera, contemplad la torre de Sevilla y vivid el encanto de éste, el barrio más antiguo de nuestra ciudad.

Valoración:




Sevilla: cultura de la tapa.

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No se podía imaginar el intrépido camarero que colocó la loncha de jamón sobre el catavinos del Rey Alfonso XIII la cola que iba a traer su hazaña. El comienzo de esta tradición tiene muchas vertientes, tantas como bares existen en todo el territorio español, pero lo importante es que se ha conservado hasta nuestros tiempos.

Si acercamos un poco más la lupa y la centramos sobre nuestra tierra, Andalucía, podremos observar la cantidad de establecimientos que tienen como plato estrella una tapa. El contenido varía según las costumbres culinarias de cada región, pero el formato no. Este sistema de servir un entrante se ha hecho un hueco en nuestra cultura gracias a la rapidez de su elaboración y la calidad del mismo. 

Centrando la vista un poco más, nos quedamos con nuestra localidad. Sevilla se caracteriza por ser una de las ciudades con más bares por metro cuadrado. Bares de tapa, restaurantes de todo tipo de nacionalidades, temáticos, cervecerías, marisquerías... Sevilla es el paraíso del gourmet, aunque también puede llegar a ser el infierno si se topa con algún antro de los que existen por nuestra tierra.

Poder disfrutar de un buen almuerzo entre las callejuelas del Barrio de Santa Cruz, mirar a Sevilla desde el Barrio de Triana mientras riega su garganta con una cerveza fría, cenar en cualquiera de los establecimientos que cada noche sacan sus veladores en la Alameda de Hércules, entre otros. Esta es una pequeña lista de los placeres de nuestra ciudad, el resto tendrás que descubrirlos por tu cuenta.

El abanico de posibilidades que ofrece esta ciudad se extiende también a su provincia. Es reconocido por todos los comensales el buen hacer de algunos restaurantes que se encuentran más allá de los muros de la ciudad.




En definitiva, Sevilla es una ciudad en la que siempre hay un rincón gastronómico por descubrir, desde la ciudad a sus pueblos. Todos albergan inmejorables escenarios para disfrutar de una buena mesa o barra de bar.

No te lo pienses más y ven a Sevilla.

 
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